Cuando parar a escribir también forma parte del proceso

Cuando parar a escribir también forma parte del proceso

Empiezo este blog como se empiezan muchas cosas importantes:
sin un plan cerrado, pero con la necesidad clara de parar y dar espacio a lo que me ronda por dentro.

Inicio este blog con muchas ganas. Ya antes del nacimiento de Cocolitos mi cabeza estaba llena de ideas para comunicar en el proyecto que tenía en mente: trucos, procesos, materiales, técnica… ¿Y os podéis creer que en todo este viaje no he parado ni un segundo a escribir? Y con escribir me refiero a coger un lápiz o un boli y dejar fluir los pensamientos, esos que parecen desordenados, sin bullet points.

A mí me gusta escribir. Ya hace unos cuantos años, en la universidad, me convertí en una enloquecida de la caligrafía… algo que aprendí con muy buenos maestros. Cada vez que pienso con la mano disfruto de hacer bailar las letras al compás de mi pensamiento. Y ahora mismo, por ejemplo, me estoy asombrando de que toda esta parrafada vaya tomando sentido hacia lo que realmente quiero contar.

Por alguna razón —quizás porque ser emprendedora primeriza te coloca tantos sombreros en la cabeza como ramas de imaginación tengas, y yo de eso tengo un rato— hasta ahora no había podido parar e ir soltando. Soltar: curioso objetivo que me he propuesto cumplir este año gracias a la ayuda de mi terapeuta. Fue ella, de hecho, quien hace unos días me propuso escribir todo aquello que me generase runrún en la cabeza. Pensé que saldrían otro tipo de cosas… pero ha sido quitar el tapón y, de pronto, esto ha empezado a fluir. Así que, si por casualidad me llegas a leer aquí, Cristina, te mando un abrazo.

Estos días, además, me he reencontrado con la escritura desde un lugar más cotidiano. He leído que dedicar unos minutos al día a escribir —sin estructura, sin objetivos concretos— puede ayudar a ordenar el pensamiento, mejorar la atención y aliviar ese ruido mental que a veces nos acompaña. No sé si es ciencia exacta o simple intuición, pero lo cierto es que sentarme a escribir ha tenido justo ese efecto en mí.

Este blog nace con esa intención: parar, ordenar y compartir. Compartir procesos, materiales, decisiones y aprendizajes alrededor de Cocolitos, sin fórmulas mágicas ni promesas absolutas. Con la voluntad de aportar información útil y honesta, y también un poco de buen humor, sobre los objetos que rodean la infancia y la manera en que los usamos, los cuidamos y convivimos con ellos.

Ojalá este espacio se convierta en otra parte tan bonita como importante de Cocolitos. Un lugar donde pensar con calma y criterio.

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