Entre los cuatro y los siete años, yo hacía cocolitos. Pequeñas figuras de plastilina que moldeaba con mi padre en la mesa de la cocina: primero una bolita del tamaño de una nuez, y después otras bolitas del tamaño de un guisante que aplastaba e iba pegando alrededor. Al terminar, los deshacíamos y volvían al bote. Lo único que quedaba era el rato que habíamos pasado juntos.
Ese nombre es de donde viene el de la marca. No es una metáfora buscada después: es, literalmente, de donde sale todo.
Cocolitos es una marca independiente de Barcelona que diseña y produce objetos para la infancia. La fundé en el verano de 2024, después de más de diez años trabajando como diseñadora gráfica y directora creativa para otras marcas. La llevo yo sola: el diseño, la producción, la comunicación y la gestión. No es una empresa con equipo ni con inversión: es un proyecto que ha crecido a partir de una convicción muy concreta.
Los objetos para la infancia no deberían dividirse entre "bonitos" y "educativos", como si fueran dos categorías separadas. Un póster puede enseñar el abecedario y, a la vez, quedar bien colgado en el comedor. Un babero puede durar tres años sin perder la forma. Un sello de madera puede servir tanto para los primeros trazos, como para un niño de cinco años que ya dibuja con intención, como para un abuelo que, con poca movilidad, quiere disfrutar jugando con los colores. Esa es la idea detrás de cada producto: objetos que invitan a ser usados, que crecen con quien los usa, y que duran el tiempo necesario para pasar a formar parte de su historia.
Hoy, Cocolitos tiene cuatro líneas de producto. Los pósteres educativos LexiPlay combinan tipografía de palo seco con letra ligada para que el mismo póster sirva en etapas distintas. Los baberos evolutivos EvoClic incorporan una goma recambiable en tres tallas: cuando el niño crece, se cambia la goma, no el babero. Los sellos de madera MerryCube se adaptan a diferentes materiales (pintura de dedos, plastilina, tintas...) según la edad. Y los calendarios acompañan el paso del tiempo con un lenguaje pensado para que las niñas y los niños participen, no solo lo miren.
Diez años de dirección creativa para otras marcas me enseñaron algo que no me gustaba: se puede diseñar un objeto perfecto para una fotografía e inútil para usarlo de verdad. Lo vi muchas veces con productos infantiles: bonitos en el catálogo, olvidados en un cajón a las dos semanas. Cocolitos nació de querer hacer justo lo contrario: cosas pensadas desde cómo se usan, no desde cómo se venden. Y de querer hacerlo sola, para que cada decisión (qué algodón, qué madera, qué taller, qué color) pudiera tomarla yo, sin tener que defenderla ante nadie que no acabara de creer en ella.
Nuestros productos se fabrican con maderas de origen controlado y con cadena de custodia como FSC®, tejidos que cumplen el OEKO-TEX® Standard 100 Clase I (la certificación que garantiza la ausencia de sustancias nocivas para la piel de los bebés) y papeles certificados libres de ácidos. La producción es local, en Cataluña, con talleres y proveedores de proximidad.
Cocolitos no quiere ser una marca "eco" en el sentido vacío de la palabra. No usamos la etiqueta "sostenible" como reclamo. Preferimos explicar lo que hacemos de verdad: qué certificación tiene cada material, por qué un producto está pensado para durar, qué significa "local" en una marca pequeña como esta... y dejar que sea eso, y no un adjetivo, lo que hable.
Cocolitos es para familias con sensibilidad por el diseño y por la educación, pero también para abuelos, docentes y cualquiera que busque un regalo que no acabe en un cajón a los seis meses. No hay una única manera de ser familia: hay niñas y niños, y las personas que los acompañan, sea cual sea la forma que tenga ese acompañamiento.
Este es el primer artículo del blog de Cocolitos. Los siguientes hablarán de materiales, del cuidado de los objetos, del juego y la autonomía, y de cómo es llevar todo esto sola, con una convicción muy clara y mucho trabajo por delante. Pequeñas cosas para un mundo más grande. Eso es, en el fondo, todo lo que hay detrás del nombre.