Cocolitos nació de una forma muy natural: intentando hacer realidad, poco a poco, una lista de ideas de medianoche que empezaron a surgir en las noches de verano de mi primer año como madre, y del recuerdo de los personajes de plastilina que hacía con mi padre de pequeña. De ahí viene el nombre, y de ahí viene también la manera de trabajar: poco a poco, decidiendo cada pieza con calma, sin buscar crecer más rápido de lo que la marca puede sostener de verdad.
Hace poco más de dos años que el proyecto Cocolitos empezó a hacerse realidad. En este tiempo he estado diseñando y produciendo cada objeto en Barcelona, elegido los materiales uno a uno (madera certificada FSC®, algodón OEKO-TEX® Clase I) y he aprendido, muchas veces probando y ajustando cosas, a desarrollar una colección de objetos diversos que acompañan distintas etapas del crecimiento.
Esta semana, La Vanguardia ha publicado un reportaje sobre Cocolitos en la sección Empresas de Vanguardia, escrito por Sara Casas. Es la primera vez que alguien de fuera cuenta la marca con sus propias palabras, y leerlo ha sido una forma de ver desde fuera un trabajo que hasta ahora solo habíamos contado en esta página.
Para este artículo, le pregunté a Sara Costa (@saraseaside), si nos podía venir a hacer unas fotos a casa. Hacía un tiempo largo que no nos veíamos. Su forma tan especial de ver el mundo quedó inmortalizada en una serie de fotos preciosas que iré compartiendo en los próximos días.
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