Un póster educativo también puede ser una invitación a observar y conversar. Basta una pregunta sencilla para que sus elementos se conviertan en un pequeño juego compartido.
Podemos señalar colores, buscar números o letras, o inventar pequeñas preguntas:
✦ ¿A qué jugamos hoy: a decir colores o a decir números?
✦ ¿Dónde tiene la barriga el número 9?
✦ ¿Qué número parece una serpiente?
✦ ¿Cantamos el alfabeto mientras indicamos cada letra?
Con niñas y niños pequeños, cualquier detalle puede convertirse en un juego y en una excusa para pasar un rato juntos entre risas mientras descubrimos nuevas palabras. Solo hace falta poner un poco de imaginación.